“Nunca mandar al autor una evaluación de pares sin antes haberla leído en detalle”. Esa lección, que parece obvia, la aprendimos como equipo editorial en la medida en que nuestra revista fue creciendo y aumentando sus índices de impacto. Cada día empezaron a llegar más revisiones de pares que caían en, lo que me parece, son dos vicios que hay que tratar de evitar a toda costa:
1) Por un lado, la tendencia a sugerir como decisión editorial una aceptación (con cambios menores, cambios mayores, o cualquiera de las variantes del R&R que tenga cada revista) de artículos que no cumplen con los estándares para ser publicados, solamente porque dentro de sus referencias aparecían referencias al evaluador(a) en cuestión.
2) Por otro lado, la incorporación en la evaluación de sugerencias innecesarias para extender la revisión teórica. En otras palabras, revisores que piden incluir “nuevas referencias”, las cuales pertenecen a (adivinen) el/la evaluador(a) en cuestión.

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