El revisor metodológico

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-041

En toda revisión de un manuscrito, si hay un apartado que no puede pasarse por alto y al que hay que dedicarle bastante tiempo y control es el aparato metodológico de la investigación.

En este apartado se reconoce el rigor científico y la meticulosidad que el autor/es le han dedicado a su trabajo. No dejan de ser las instrucciones para llevar a cabo el estudio y, de la misma manera, que se pueda replicar por otros investigadores.

Hay cinco grandes puntos que no pueden faltar en el marco metodológico de un trabajo de investigación, y en los que se tiene que fijar cualquier revisor metodológico:

  1. Tipo de investigación que se está llevando a cabo. Es aconsejable, que en este punto se recuerden los objetivos de la investigación.
  2. La metodología o metodologías empleadas. Aquí es necesario que se tenga en cuenta si el trabajo presenta algún tipo de triangulación.
  3. La técnica o técnicas de análisis, con una explicación profunda del porqué de esa elección.
  4. Las herramientas de trabajo, es recomendable que se explique y, a poder ser, que se incluya en anexos el código de codificación en un análisis de contenido; el cuestionario en una encuesta o las características de los sujetos en un focus group, por poner algunos ejemplos. No hay que olvidar en este apartado presentar el tipo de fiabilidad que tiene la herramienta propuesta.
  5. La muestra de la investigación. Para hablar de la muestra se hace indispensable presentar el universo de referencia y la población de donde va a salir la muestra. Además, es fundamental indicar qué tipo de muestreo se ha utilizado.

Con todos estos elementos podremos evaluar, como revisores, si el trabajo presenta una estructura coherente y si el trabajo tiene validez interna, externa, de constructo y, si tiene metodología cuantitativa, de conclusión estadística.

Revisemos la metodología como lo que es, un libro de instrucciones. Cuando estamos delante de cualquier aparato tecnológico solemos pararnos a leer las instrucciones que incluyen para aprender y lograr que funcione. Lo mismo ocurre aquí. Para saber si funciona la investigación, la metodología tiene que cumplir con unos mínimos, que son los que hemos presentado. De esta forma, la investigación se podrá replicar y contendrá el rigor científico propio de este tipo de trabajos.

Propuestas de COPE para una revisión científica ética. Durante la revisión (3)

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-040

Quienes revisan tienen una responsabilidad clave en la selección de los textos que finalmente se publican. La revisión doble par ciego persigue mejorar la calidad de los textos, perfeccionarlos con orientaciones precisas, pertinentes y acertadas, en la medida de lo posible. Conocimiento y experiencia entran en juego y se dan la mano para procurar la compartición de saberes significativos.
Durante la tarea de revisión, COPE sugiere una serie de recomendaciones a quienes revisan:
– si se detecta un conflicto de intereses que no era evidente cuando aceptaron la revisión o cualquier otra cosa que pueda impedir realizar una revisión justa e imparcial, deben notificar esta circunstancia inmediatamente a la revista y buscar su asesoramiento.
– mientras se esperan instrucciones de la revista sobre cuestiones que podrían provocar la anulación de la solicitud de revisión, quienes revisan deben detener la valoración del texto y los materiales asociados.
– leer detenidamente el texto, el material auxiliar (instrucciones para revisión, declaraciones éticas, archivos de datos complementarios). Si hay algo que no está claro o se detectan informaciones confusas o incompletas para completar la revisión, se debe solicitar aclaración a la revista.
– si se carece de experiencia en la temática del texto asignado, cuanto antes, hay que informar a la revista. Conviene evitar esperar hasta la presentación del informe de revisión para trasladar esta circunstancia porque el proceso de revisión sufre demoras innecesarias.
– no involucrar a nadie más en la revisión de un manuscrito, incluso a personas investigadoras en formación que colaboren con quien revisa, sin obtener primero el permiso de la revista. Si, previa consulta, la revista accede a que participen otras personas en la revisión, estas deben obtener el reconocimiento debido en la certificación, en la publicación del comité de revisores/as y en el registro interno de la revista.
– mantener la confidencialidad de todos los detalles del texto y de la revisión.
– si surgen circunstancias que impidan presentar una revisión a tiempo, se deben comunicar, tan pronto como se conozcan, a la revista aportando una estimación precisa del tiempo que se necesitará para hacer una revisión, en el caso de que la revista pudiera asumir un cambio en su previsión de plazos y se mantuviera el encargo de revisión.
– si se sospecha de la identidad de quien/es firma/n el texto (o el texto no está anonimizado, por error), en el caso de una revisión doble par ciego, es preceptivo notificar a la revista esta circunstancia valorando si esa información plantea algún posible conflicto de intereses.
– si se detectan irregularidades, se duda sobre los aspectos éticos del trabajo, hay constancia de la similitud sustancial entre el texto y una presentación simultánea a otra revista o un artículo publicado, o se sospecha que el texto (o la investigación de la que se deriva) ha incurrido en alguna práctica no ética; se debe dejar constancia escrita en el informe para que el equipo de edición de la revista decida y actúe en consecuencia. Quien revisa es responsable de detectarlo y la revista es responsable de investigarlo para obtener evidencias.
– evitar demoras intencionadas de la revisión, bien retrasando el informe o solicitando información adicional a quien firma el texto o a la revista de forma innecesaria. No prolongar intencionadamente el proceso de revisión solicitando información adicional irrelevante a la revista o al autor.
– asegurar que la revisión se basa en los méritos del trabajo y no está influenciada, ni positiva ni negativamente, por consideraciones personales, financieras o de otra índole.
– no contactar directamente con quienes tienen la autoría del texto sin el permiso de la revista.
Observar estas recomendaciones permite realizar revisiones honestas, útiles para aportar mayor calidad al texto inicial y depurarlo al máximo. El sistema de publicación científica es sostenible gracias a quienes revisan y a cómo realizan este decisivo encargo. En publicación científica, las prácticas éticas son ineludibles, consustanciales al propio encargo.

La ‘calidad’ de una revista: árbitros, pares y revisores como clave

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-039

El debate sobre la calidad de las revistas científicas está a la orden del día. ¿Cómo podemos definir su calidad y parámetros? Desde la publicación de las Declaraciones de DORA y Leiden, un importante sector de la comunidad científica ha sido reacio a aceptar la dominación absoluta del factor de impacto como medida única de la ‘calidad’ de una publicación científica, amparándose exclusivamente por los rankings editados por Web of Science y Scopus. Obviamente, ignorar estos rankings internacionales, reconocidos mundialmente para facilitar la visibilización de investigaciones con una altísima proyección, es un craso error. Los índices son un indicativo evidente de la calidad de una publicación científica y, frente a contadas excepciones, las revistas con alto impacto son las más prestigiosas, visibles y reconocidas a nivel mundial, pues son las que más acceso generan y más se leen (incluso las embargadas) por la comunidad científica.

Sin embargo, junto al facto de impacto que es una consecuencia de la calidad (y no una causa), hay otros elementos sustantivos que miden (o deberían medir con un mayor consenso) la calidad de las revistas: los parámetros de selección de los manuscritos (las tasas de aceptación y rechazo), los proceso de gestión (puntualidad, transparencia), las plataformas de visibilidad e impacto social (redes sociales comunes y científicas, espacios de cooperación)… pero, especialmente, hay uno que quisiera destacar en este post, que muchas veces pasa desapercibido y que, desde mi punto de vista, es eje neurálgico de la calidad de una revista: la revisiones de los pares.

Los revisores, como he comentado ya en otras entradas de esta Escuela de Revisores, son el ‘alma mater’ de una revista científica. Lo que diferencia una publicación de calidad de otras es justamente el riguroso proceso para que los trabajos que se seleccionen sean los mejores en novedad, originalidad, relevancia y transferencia. Por ello, son clave las fichas de revisión que emplean las publicaciones para que, mediante indicadores cuantitativos y cualitativos, se pueda seleccionar la mejor ciencia en nuestro campo.

En los últimos años se han ido incorporando nuevas modalidades de revisión, pero el sistema clásico de par ciego sigue siendo el predominante en estos procesos de evaluación. Algunas cabeceras han optado por romper el anonimato y hacen públicos sus nombres, o bien permiten la generación de comentarios públicos y abiertos del trabajo por parte de la comunidad, superando la evaluación por los ‘expertos’. Todas estas modalidades que las tecnologías hoy nos permiten, profundizan en la necesidad de mejorar los sistemas selectivos de los trabajos porque solo la competitividad favorece el crecimiento del conocimiento, como ocurre en todas las ciencias, desterrando dos de los grandes males endémicos de la ciencia actual: la redundancia (y en su máximo extremo el plagio) y la endogamia.

El sistema del par ciego garantiza que los trabajos se valoren por las propuestas que concretan más de allá de las personas que las respaldan, e independientemente de sus categorías profesionales y sus experiencias laborales; se valoran los productos, no las personas, permitiendo así que la ciencia crezca incluso en algunos casos con propuestas originales de investigadores noveles.

El tradicional doble ciego (la revisión de cada manuscrito por dos revisores que desconocen a los autores, al igual que estos ignoran a sus árbitros) ha quedado realmente muy limitada poque, en muchos casos, los trabajos presentados son complejos y requieren de múltiples miradas, más allá de solo dos personas, que además en muchos casos presentan criterios que obligan que un tercer experto, casi de forma individualizada, tome la decisión final.

En revistas como ‘Comunicar’, consciente de la estratégica labor del Consejo Internacional de Revisores como ‘buque insignia’ de la revista, se ha trabajado de forma intensa en el último decenio para aumentar considerablemente el plantel, su diversidad internacional, la ‘expertise’ del equipo, su formación multidisciplinar, metodológica y temática… de forma que hoy contamos con 1.000 revisores de 53 países que garantizan un proceso de revisión de alta calidad y pluralidad, de manera que cada manuscrito puede ser sometido a revisión por hasta 20 pares distintos que ofrecen, obviamente, perspectivas distintas, pero que alimentan y enriquecen el trabajo inicial para que la ciencia sea realmente construida por todos, básicamente por los autores, con una enriquecedora colaboración de colegas de países distintos que aportan ópticas, formaciones y experiencias diferenciadas convirtiendo los trabajos finalmente publicados en una considerable mejora respecto al enfoque inicial.

Ciencia colaborativa construida con un enfoque multidisciplinar y visión internacional (con la implicación de múltiples investigadores de todo el mundo); he aquí uno de los grandes y no reconocidos secretos de la calidad de una publicación.

Como indicábamos al principio, el impacto no es una causa de la calidad, sino su consecuencia lógica. Así, buenos trabajos seleccionados rigurosamente con sistemas polivalentes como el citado, así como la máxima visibilidad de los mismos traen consigo un impacto que se traduce en trasferencia social y en citas en otras revistas de calidad, generando un circuito virtuoso que no puede desprestigiarse por excepciones contadas.

La ‘calidad’ de una revista tiene muchas aristas, pero, sin duda, la revisión rigurosa y polifacética de sus manuscritos, su visibilidad internacional y su impacto (medido entre otras cosas en citas y transferencia social) son, de forma equilibrada, sus ejes trasversales.

Revisores científicos: portadores de la excelencia, agentes de cambio y gestores de relaciones científicas

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-038

El revisor científico nace con la publicación de su primer artículo de investigación. Es la primera puerta que se abre para ejercer como evaluador de un manuscrito; pero, es en el oficio, en el constante leer y ejercer un criterio, que nace la expertise de la evaluación. Mas, no solo basta con ser experto en un área temática, también se debe velar por la calidad del trabajo que se presenta, por la oportuna respuesta ante la solicitud hecha por las revistas, por el cumplimiento con los tiempos establecidos, por brindar soluciones y no cerrar las puertas ante la colaboración.

Esta oportunidad no solo se le abre al autor primerizo, sino a toda revista científica; todos sabemos lo difícil que es conseguir revisores que acepten oportunamente la evaluación y lo hagan con la calidad que se merece. Debemos recordar que todo autor que haya publicado en nuestra revista puede ser asignado como revisor, iniciando, claramente, por el eje temático de su artículo publicado.

¿Deben cobrar o no cobrar los revisores? El prestigio del árbitro científico

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-037

El papel de los revisores/as académicos en el ámbito de las publicaciones científicas se mueve aun en una profunda incertidumbre. La reivindicación para que esta figura se le reconozca su papel es sólida y adquiere cada vez más corpus y consenso.
Partiendo de la premisa de que la evaluación por pares −especialmente ciegos− es la base estructural en la que pivota la calidad de las publicaciones científicas de excelencia, la clarificación del protagonismo del revisor académico no debe estar en cuestión, sino que debe estar reconocido y prestigiado en todos los sistemas de evaluación que se precien.

Scientia

El debate, ya clásico, de si la revisión científica debe ser o no gratificada económicamente ha sido objeto de muchos debates y discusión de investigadores, sin encontrarse hasta ahora un consenso más o menos unánime en la comunidad científica.
La respuesta a esta simple pregunta requiere contextualizarla en un marco mucho más amplio, que supera la mera gratificación de siempre modestas aportaciones, cuando las hay, y que en ningún caso cubre la tarea, la responsabilidad, la formación y el prestigio previo requerido para acometerla.

Estrategias de incentivación de revisores

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-036

Nekane Parejo y Agustín Gómez

Uno de los requisitos imprescindibles para que una revista tenga una buena calificación académica y científica es que cada artículo pase por el sistema doble par anónimo de expertos (double-blind peer-review). Ningún sistema de evaluación de las revistas aceptaría que este requisito no se cumpla. Además, y para que redunde en la calidad de las revistas, estos deben ser competentes en las materias para las que se les requiere su concurso.

Esta situación supone que dentro de todo el engranaje que conlleva una revista, el apartado de la evaluación es de los más importantes y, lógicamente, el cometido que desempeñan los evaluadores de artículos científicos es fundamental para la mejora de la calidad de la investigación que se publica en estas revistas. Se trata de expertos cuya responsabilidad es acreditar el rigor de los trabajos académicos y garantizar que los resultados de la evaluación carezcan de sesgo. En definitiva, sobre ellos recae el peso de decidir qué artículos serán publicados y cuáles rechazados.

La comunidad de las Revistas Científicas: decisiones editoriales que la construyen

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-035

Ser parte de una revista científica es más que pertenecer a una institución, organización o casa editorial. Es pertenecer a una comunidad que, año tras año, se va consolidando. Pero, ¿cómo? Si bien es cierto que parte del fortalecimiento de las revistas se da por su visibilidad en motores de búsqueda y bases de datos, y acceso a bases de datos indexadoras, bibliográficas, de referencia o de alto impacto, como Scopus y Web of Science, el trabajo no se construye solo. Es el esfuerzo de un equipo editorial que está acompañado por las constantes conversaciones que hay con otros pares y con otras revistas para el mejoramiento constante, a través de flujos de trabajo entre los equipos editoriales y el robustecimiento de políticas editoriales.

La importancia del trato con el revisor

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-034

Un problema con el que suelen encontrarse quienes editan una revista es con la quejas constantes de los autores en relación a la forma en que los revisores formulan sus dictaminaciones, y, algunas veces, suelen ser quejas y molestias bien fundadas. No habrá sido la primera ni será la última vez, apostamos, en que quienes estamos leyendo esta entrada hemos intervenido y hecho de mediadores, más allá de lo que dictaría la norma práctica, pidiendo a algunos evaluadores mesurar sus comentarios, hacer un uso menos violento de los adjetivos y, muchas otras veces, incluso, señalando que en el fondo pueda existir un ataque ad hominen (aunque todo sea a doble ciego) en el proceso de dictaminación.

La revisión de los aspectos formales

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-033

Cuando recibimos un artículo para que lo revisemos, la tendencia inicial es céntranos en metodología, instrumentos empleados en la investigación y contenido en general del artículo. Nos centramos en la revisión de contenido y, con frecuencia, los aspectos formales se dejan en un segundo plano. No es, desde luego, una práctica recomendable, puesto que la revisión de aspectos formales es imprescindible y jamás se podrá publicar un artículo que no se adecúe a estos requisitos formales.

Los aspectos formales a tener en cuenta son amplios y variados. Además, van a depender de cada revista, ya que cada una establece sus propias normas de estilo e instrucciones para autores.

La revisión de las ilustraciones

https://doi.org/10.3916/escuela-de-revisores-032

En los últimos años se constata un incremento de todo tipo de ilustraciones en las revistas científicas. Habitualmente estas publicaciones no han valorado en su justa medida estas figuras que han funcionado como elementos secundarios subordinados al texto. Esta circunstancia ha encontrado su justificación en el hecho de que este material gráfico no se ha considerado como un elemento con su propia retórica y lenguaje.

En este sentido, es frecuente encontrar en las fichas que se proporcionan a los revisores ítems como “¿Hay un apoyo en tablas y gráficos para sintetizar y representar información?”. Desde esta perspectiva las ilustraciones cuentan con una funcionalidad que no va más allá de la repetición de lo ya expresado en el cuerpo de texto del artículo.

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