El sistema de ciego simple y doble ciego en las revistas científicas tiene sus seguidores y detractores, (hay quien propone, el triple, cuádruple y séxtuple ciego ). No es el objeto de este post hablar de las bondades del sistema, sino todo lo contrario. El objetivo de este post es “hacer que los ciegos vean” (Jn 9:39). No obstante, este texto también está dirigido a los autores que deben aprender a mantenerse en el anonimato y editores de revistas que deben velar por el anonimato de los trabajos en revisión.

Un buen científico, en su papel de revisor, debería poder identificar a los autores de los trabajos de su área, especialmente los trabajos de sus compatriotas, o al menos acotar suficientemente el número de «sospechosos». Esto por supuesto tiene sus limitaciones, es muy difícil identificar a los nuevos investigadores del sistema o a los investigadores que cambian de línea de investigación. A veces las identificaciones son erróneas, puesto que se identifican a los maestros y compañeros de los autores, que tienen líneas de investigación y grupos sociales académicos similares. Podemos decir que uno de los objetivos inherentes (aunque no declarado) a toda revisión ciega es la identificación de la fuente (el autor), para ello el trabajo se convierte en un tablero de “cluedo” y el investigador debe ir descubriendo las pistas, ponerlas en contexto y descubrir a Mr. X.

Leer más