Categoría: Revisión científica Página 1 de 4

Las tareas −y no tareas− del revisor científico

Los revisores, los pares científicos, en las publicaciones científicas son, sin duda, uno de los ejes vertebradores de la calidad y excelencia de las revistas. Podríamos decir con propiedad que autores y revisores conforman la columna vertebral para la difusión científica, siendo, en este caso, el papel de los editores el de mera intermediación para regular el proceso.

Toda revista de excelencia presume de sus revisores, cuenta con un plantel amplio y diversificado, diseña estrategias de motivación para una labor ardua y poco reconocida aun en el currículum investigador. Y, sobre todo, es responsabilidad de las revistas también conseguir que los mismos hagan sus labores revisoras sin muchas deserciones, sin retrasos de entrega en los tiempos marcados y, especialmente con un retorno de calidad, respetando siempre a los autores y valorando de la forma más objetiva los manuscritos que se evalúan.

Conseguir todas estas metas son permanentes aspiraciones de los editores que, con frecuencia, se quejan de las dificultades de contar más y mejores revisores, y de conseguir sus revisiones óptimas y diligentes. Quizás aquí nos encontremos con uno de los grandes retos de las revistas científicas para los próximos años y sea el elemento diferenciador de las publicaciones de alta excelencia de aquellas que solo pueden aspirar a ello porque sus cuadros de pares son escasos, poco diversificados, pero especialmente escasamente motivados, y de limitada cualificación.

Por ello, un reto clave hoy día en las revistas de calidad es dinamizar sus consejos de revisores internacionales, tanto en número como en calidad, renovando los equipos con diferentes estrategias de captación y motivación.

Son muchas las causas que explican que los revisores sean un problema principal de muchos editores. Su escaso reconocimiento curricular es quizás el más apelado, pero tampoco hay que olvidar la nula motivación para la tarea (los editores piden revisiones, pero ofrecen poco a cambio). En este contexto habría que incluir también la poca clarificación de la tarea (y no tarea) del revisor. ¿Qué ha de evaluar y qué no el par científico de un manuscrito?

En el variopinto repertorio de revistas encontramos de todo: revistas que solicitan que el revisor científico corrija la normativa APA, o las faltas de ortografía del trabajo, o que incluso se les pide con descaro que le pasen algún programa de plagio para saber si el trabajo tiene dosis de similaridad. Con rotundidad, estas no son tareas del revisor. Si asignamos esas labores a los revisores, es muy normal que la tasa de deserción crezca y crezca y, finalmente −y lo peor de todo−  no hagan la tarea exclusiva que solo ellos pueden hacer. La revisión ciega del manuscrito con una visión micro, que se centra exclusivamente en la valoración de la investigación −como objeto en sí−, sin que intervengan otras variables que sí tiene presente el editor, pero nunca el revisor: procedencia, autorías y coautorías, oportunidad temática, soporte institucional, tasa de plagio, así como la valoración global de todos los revisores en su conjunto.

En ‘Comunicar’ empleamos una ficha trabajada y depurada en nuestros 30 años de edición ininterrumpida basada en la baremación de la calidad científica del trabajo: novedad, originalidad, relevancia y transferencia, dejando al margen aspectos formales que competen a los editores o equipos técnicos adscritos.

Los revisores analizan profundamente el manuscrito, contrastando la información que se ofrece, revisando la literatura científica que justifica el documento e informando a los editores de forma cuantitativa y cualitativa sobre la conveniencia o no de aceptar el trabajo. La información evaluativa ha de ser razonada y cualitativa, acompañada también de una puntuación numérica, que ha de estar en sintonía con las observaciones redactadas y que sirve además como criterio de jerarquización de los trabajos presentados.

En concreto las dimensiones que ‘Comunicar’ contempla son:

01. Título y resumen (claridad y estructura)
02. Relevancia de la temática
03. Originalidad del trabajo
04. Revisión de la literatura
05. Estructura y organización artículo
06. Capacidad argumental
07. Redacción
08. Rigor metodológico
09. Instrumentos de investigación
10. Resultados de investigación
11. Avances
12. Discusión
13. Conclusiones
14. Citaciones (variedad y riqueza)
15. Referencias

En suma, contra con nuevos revisores, motivados, responsables, cualificados y puntuales en sus procesos es uno de los mejores signos de calidad de una revista porque la selección de los mejores trabajos, es el principio de la mayor visibilidad y el más alto impacto, medido no solo en citas sino también en trasferencia social.

Propuestas de COPE para una revisión científica ética. Tras la revisión (5)

Una vez finalizada y enviada la revisión al equipo editorial de la revista, éste debe acusar recibo del informe, agradecer el tiempo y esfuerzo invertidos, certificar la colaboración, sugerir acciones (registro en Publons, futura reseña…), informar del sentido del resto de valoraciones encargadas y de la decisión final sobre la publicación del texto. Si resulta publicable, es importante informar a quienes han revisado del momento en el que se publicará el texto, hacerle llegar un acceso al mismo y consignar su colaboración en la revisión, siempre desvinculada del título del texto revisado, mediante un listado de personas revisoras o su inclusión en el comité de revisión de la revista. Igualmente, cuando se emita un certificado de revisión, conviene mantener el anonimato referenciando, por ejemplo, el número de envío, en lugar de los metadatos que pudieran permitir identificar el texto valorado.

El Código Ético de la revista, faro de la transparencia y calidad

Toda revista de excelencia debe tener publicado un Código Ético que transparente, vele y regule las normas elementales de ética en la comunicación científica. Los principios generales están establecidos por COPE (organización sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es apoyar a los investigadores en la consecución de una publicación íntegra y responsable), a través de su Committee on Publication Ethics (http://publicationethics.org/resources/code-conduct), si bien su personalización y adaptación de cada contexto en este caso es deseable y necesario en cada revista

La integridad y ética académica en la producción científica es un principio básico en todas las fases del proceso investigador: desde la concepción inicial, a la publicación y difusión final. Por ello, es necesario recopilar en un documento las prácticas éticas esenciales para garantizar la publicación científica de calidad, en todas las fases y roles del proceso editorial (autores, revisores, editores, asociaciones, patrocinadores y fuentes financiadoras).

Propuestas de COPE para una revisión científica ética. Preparando el informe (4)

El informe de revisión es el documento donde se refleja la valoración de quien revisa el texto científico. Este documento se comparte con la dirección de la revista, quienes firman el texto y, en ocasiones, también con otras personas que adicionalmente han revisado el texto (pares) o coordinan un monográfico para la revista, si es el caso. Los informes de revisión también son requeridos en algunos procesos de postulación de las revistas destinados a su consideración en repositorios o bases de datos. En Publons (Clarivate), el servicio web de registro, archivo, verificación y reconocimiento de actividades académicas relacionadas con la revisión por pares y la edición de publicaciones científicas, también se pueden aportar para dejar constancia de las revisiones realizadas. La intención es doble, que la revista pueda evidenciar que realiza un proceso de revisión científica serio y riguroso y que quien revisa pueda vincular las revisiones realizadas con su perfil personal.

Propuestas de COPE para una revisión científica ética. Durante la revisión (3)

Quienes revisan tienen una responsabilidad clave en la selección de los textos que finalmente se publican. La revisión doble par ciego persigue mejorar la calidad de los textos, perfeccionarlos con orientaciones precisas, pertinentes y acertadas, en la medida de lo posible. Conocimiento y experiencia entran en juego y se dan la mano para procurar la compartición de saberes significativos.
Durante la tarea de revisión, COPE sugiere una serie de recomendaciones a quienes revisan:
– si se detecta un conflicto de intereses que no era evidente cuando aceptaron la revisión o cualquier otra cosa que pueda impedir realizar una revisión justa e imparcial, deben notificar esta circunstancia inmediatamente a la revista y buscar su asesoramiento.
– mientras se esperan instrucciones de la revista sobre cuestiones que podrían provocar la anulación de la solicitud de revisión, quienes revisan deben detener la valoración del texto y los materiales asociados.
– leer detenidamente el texto, el material auxiliar (instrucciones para revisión, declaraciones éticas, archivos de datos complementarios). Si hay algo que no está claro o se detectan informaciones confusas o incompletas para completar la revisión, se debe solicitar aclaración a la revista.

La ‘calidad’ de una revista: árbitros, pares y revisores como clave

El debate sobre la calidad de las revistas científicas está a la orden del día. ¿Cómo podemos definir su calidad y parámetros? Desde la publicación de las Declaraciones de DORA y Leiden, un importante sector de la comunidad científica ha sido reacio a aceptar la dominación absoluta del factor de impacto como medida única de la ‘calidad’ de una publicación científica, amparándose exclusivamente por los rankings editados por Web of Science y Scopus. Obviamente, ignorar estos rankings internacionales, reconocidos mundialmente para facilitar la visibilización de investigaciones con una altísima proyección, es un craso error. Los índices son un indicativo evidente de la calidad de una publicación científica y, frente a contadas excepciones, las revistas con alto impacto son las más prestigiosas, visibles y reconocidas a nivel mundial, pues son las que más acceso generan y más se leen (incluso las embargadas) por la comunidad científica.

Sin embargo, junto al facto de impacto que es una consecuencia de la calidad (y no una causa), hay otros elementos sustantivos que miden (o deberían medir con un mayor consenso) la calidad de las revistas: los parámetros de selección de los manuscritos (las tasas de aceptación y rechazo), los proceso de gestión (puntualidad, transparencia), las plataformas de visibilidad e impacto social (redes sociales comunes y científicas, espacios de cooperación)… pero, especialmente, hay uno que quisiera destacar en este post, que muchas veces pasa desapercibido y que, desde mi punto de vista, es eje neurálgico de la calidad de una revista: la revisiones de los pares.

Revisores científicos: portadores de la excelencia, agentes de cambio y gestores de relaciones científicas

El revisor científico nace con la publicación de su primer artículo de investigación. Es la primera puerta que se abre para ejercer como evaluador de un manuscrito; pero, es en el oficio, en el constante leer y ejercer un criterio, que nace la expertise de la evaluación. Mas, no solo basta con ser experto en un área temática, también se debe velar por la calidad del trabajo que se presenta, por la oportuna respuesta ante la solicitud hecha por las revistas, por el cumplimiento con los tiempos establecidos, por brindar soluciones y no cerrar las puertas ante la colaboración.

Esta oportunidad no solo se le abre al autor primerizo, sino a toda revista científica; todos sabemos lo difícil que es conseguir revisores que acepten oportunamente la evaluación y lo hagan con la calidad que se merece. Debemos recordar que todo autor que haya publicado en nuestra revista puede ser asignado como revisor, iniciando, claramente, por el eje temático de su artículo publicado.

¿Deben cobrar o no cobrar los revisores? El prestigio del árbitro científico

El papel de los revisores/as académicos en el ámbito de las publicaciones científicas se mueve aun en una profunda incertidumbre. La reivindicación para que esta figura se le reconozca su papel es sólida y adquiere cada vez más corpus y consenso.
Partiendo de la premisa de que la evaluación por pares −especialmente ciegos− es la base estructural en la que pivota la calidad de las publicaciones científicas de excelencia, la clarificación del protagonismo del revisor académico no debe estar en cuestión, sino que debe estar reconocido y prestigiado en todos los sistemas de evaluación que se precien.

Scientia

El debate, ya clásico, de si la revisión científica debe ser o no gratificada económicamente ha sido objeto de muchos debates y discusión de investigadores, sin encontrarse hasta ahora un consenso más o menos unánime en la comunidad científica.
La respuesta a esta simple pregunta requiere contextualizarla en un marco mucho más amplio, que supera la mera gratificación de siempre modestas aportaciones, cuando las hay, y que en ningún caso cubre la tarea, la responsabilidad, la formación y el prestigio previo requerido para acometerla.

Estrategias de incentivación de revisores

Nekane Parejo y Agustín Gómez

Uno de los requisitos imprescindibles para que una revista tenga una buena calificación académica y científica es que cada artículo pase por el sistema doble par anónimo de expertos (double-blind peer-review). Ningún sistema de evaluación de las revistas aceptaría que este requisito no se cumpla. Además, y para que redunde en la calidad de las revistas, estos deben ser competentes en las materias para las que se les requiere su concurso.

Esta situación supone que dentro de todo el engranaje que conlleva una revista, el apartado de la evaluación es de los más importantes y, lógicamente, el cometido que desempeñan los evaluadores de artículos científicos es fundamental para la mejora de la calidad de la investigación que se publica en estas revistas. Se trata de expertos cuya responsabilidad es acreditar el rigor de los trabajos académicos y garantizar que los resultados de la evaluación carezcan de sesgo. En definitiva, sobre ellos recae el peso de decidir qué artículos serán publicados y cuáles rechazados.

La comunidad de las Revistas Científicas: decisiones editoriales que la construyen

Ser parte de una revista científica es más que pertenecer a una institución, organización o casa editorial. Es pertenecer a una comunidad que, año tras año, se va consolidando. Pero, ¿cómo? Si bien es cierto que parte del fortalecimiento de las revistas se da por su visibilidad en motores de búsqueda y bases de datos, y acceso a bases de datos indexadoras, bibliográficas, de referencia o de alto impacto, como Scopus y Web of Science, el trabajo no se construye solo. Es el esfuerzo de un equipo editorial que está acompañado por las constantes conversaciones que hay con otros pares y con otras revistas para el mejoramiento constante, a través de flujos de trabajo entre los equipos editoriales y el robustecimiento de políticas editoriales.

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